opinión 111  
febrero 2001    
 
Opiniones
Ventajas competitivas

Ventajas competitivas  

Para los profesionales de las Tecnologías de la Información, como para los directivos y mandos intermedios en general, existen una serie de términos o palabras que se van incorporando a nuestra jerga y acaban formando parte de nuestro léxico normal con total naturalidad: proactividad, cadena de valor, sinergias, inteligencia emocional, gestión del conocimiento, etc.

Uno de los términos más felizmente acuñados en los últimos años ha sido el de "ventaja competitiva". Nos encontramos – quién se atrevería a dudarlo – en una sociedad hipercompetitiva en la que las antiguas guerras y conflictos tribales han sido substituidos por la guerra en los negocios. De hecho, un axioma repetido hasta la saciedad por los ejecutivos japoneses que en la década de los 80 parecían invencibles en su camino hacia la conquista total del tejido industrial occidental, era "haz los negocios como si hicieras la guerra".

En este entorno disponemos de una producción regular de manuales y doctrinas de análisis y contraanálisis de organización, management y estrategia. Todas las áreas funcionales de las empresas se han visto afectadas por estas publicaciones y los diversos gurús emiten tantas opiniones que, a veces, resulta difícil seguir la evolución de las diferentes tendencias. Los latinos tenemos la ventaja competitiva de saber realizar magníficas mezclas que, con una pizca de improvisación, hacen que todo funcione bastante bien. Y todo esto, la verdad, me parece bastante bueno en general. Algunas técnicas son realmente eficaces y proporcionan ayuda a las organizaciones y a los profesionales que las integran y, en cualquier caso, la evolución de la sociedad en la que nos encontramos inmersos nos obliga a mantenernos en formación permanente y en alerta constante. Pero, como en todo, existe una doble lectura. La aplicación de una nueva técnica o de una tecnología innovadora supone una ventaja competitiva sólo para los que la aplican primero. Una vez se verifica la bondad de esa nueva técnica / tecnología, todos intentan subirse al carro, consiguiéndolo con mayor o menor fortuna.

Pongamos un ejemplo
Entre los años 1997 y 1998, las herramientas ERP tuvieron en nuestro país su crecimiento explosivo. Recuerdo que, al presentar los proyectos al comité de dirección del potencial comprador de la solución, uno de los conceptos más manipulados, junto a aquello tan atractivo para las direcciones general y financiera de "total integración de datos, aplicaciones y procedimientos", era el de que la implantación de la herramienta "suponía una ventaja competitiva para la compañía" ya que permitía obtener unos niveles de información parta la toma de decisiones de los que no disponía la competencia. Hasta aquí, perfecto. Pero una vez acabada la implantación, tanto los consultores como los fabricantes de software quieren vender más. Para ello, conocidos los mecanismos internos de un determinado tipo de negocio, conocidos todos. Si el consultor ha realizado la implantación de una ERP para gestionar la producción de una empresa que fabrica agujeros para tubos, intentará por todos los medios rentabilizar su sufrimiento positivándolo y convirtiéndolo en una "solución vertical". Si tiene éxito, pronto tendrá una buena base instalada de clientes ….. ¡que funcionarán todos igual! Hecha la primera instalación, si ha sido más o menos exitosa, se convierte en ejemplo para captar nuevos clientes del mismo sector. Los nuevos clientes potenciales consideran que el que lo haya hecho otro antes es un punto a favor. Finalmente, y como siempre resulta mucho más recomendable adaptarse al estándar que desarrollar a medida resulta que se estará implantando un paquete prácticamente idéntico en todos ellos. Entonces, ¿dónde está la ventaja competitiva?

Volvamos a mirar
Nuestra profesión es bastante proclive a las repeticiones cíclicas de algunos esquemas: hemos recorrido el camino que nos lleva de los centros de cálculo a la informática empresarial centralizada, a la informática descentralizada y, finalmente, parece que volvemos al principio a través de las empresas de servicios ASP las cuales, a su vez, comienzan a ser cuestionadas. También hemos recorrido el largo camino que nos ha llevado desde el desarrollo a medida hasta el software estándar, la arquitectura Cliente/Servidor y los diversos lenguajes de programación que se han ido incorporando a nuestro quehacer diario. Volvamos a mirar, ¿dónde están las ventajas competitivas? Visto lo visto, puede que estén en el hardware. Si en el software estamos uniformizando como lo estamos haciendo, la combinación de los diferentes componentes y la elección del hardware y de las infraestructuras que vamos a utilizar constituyen la piedra clave de toda esta construcción. Cuando el kilo de disco duro o la docena de bits han bajado tanto de precio y se pueden adquirir con inmediatez y combinar entre sí con relativa facilidad, el truco está en el hardware. En el soporte sobre el que haremos correr sistemas operativos abiertos, ejecutaremos herramientas ERP estándar, y estableceremos nuestras comunicaciones y relaciones B2B y B2C reside el secreto. En su dimensionamiento, conectividad, capacidad de crecimiento, fiabilidad, robustez y seguridad. En todo aquello en lo que parece que IBM está apostando de nuevo con su estrategia eServer - ¿o está dejando de apostar?, es algo que no acabo de tener claro -. Sí, señores, el truco está en el hardware. n

José Mª Martín, consultor especializado en temas de organización y gestión, es colaborador de NEWS/400


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